Si tienes (o estás pensando en tener) una piscina prefabricada de poliéster, es normal que te hayas cruzado con una palabra que suena a “problema serio”: ósmosis. Tranquilidad: entender qué es, cómo se manifiesta y qué hábitos ayudan a prevenirla es más sencillo de lo que parece.
En Space Pools lo explicamos claro: la ósmosis es un fenómeno de descomposición natural de la resina que hace que la piscina pierda progresivamente su homogeneidad, y además es imprevisible (no se conoce con certeza el motivo de su aparición).
Vamos paso a paso.
En pocas palabras, la ósmosis es un proceso relacionado con la humedad y con cómo interactúa el agua con los materiales (resinas y capas protectoras) a lo largo del tiempo. En piscinas de poliéster puede traducirse en pequeñas alteraciones en la superficie del vaso.
Y aquí viene lo importante: no es algo que “aparezca de un día para otro”. Suele ser un proceso lento, y por eso detectar señales tempranas y mantener una rutina básica ayuda muchísimo.
Sin entrar en alarmismos, estas son las señales más habituales que conviene vigilar:
Ojo: que aparezca una marca o un pequeño defecto estético no significa automáticamente ósmosis. Por eso, si tienes dudas, lo mejor es que lo valore un profesional.
Como decíamos, la ósmosis es imprevisible, pero hay dos ideas clave que sí son constantes:
1) La calidad de materiales y capas protectoras importa.
En Space Pools, el sistema SP Coating® incluye una barrera química de alta resistencia para la prevención de ósmosis, además de capas de fibra y resina pensadas para dar dureza y estabilidad.
2) El “uso correcto” y el cuidado del agua marcan diferencia.
La otra parte de la ecuación está en el día a día: una piscina con el agua bien equilibrada “sufre” menos. Mantener los parámetros dentro de rango, asegurar una filtración adecuada y dosificar los productos correctamente ayuda a reducir al máximo el riesgo y a conservar mejor el acabado con el paso de las temporadas.
Si quieres “ponerle las cosas difíciles” a la ósmosis, estos hábitos son tus mejores aliados:
Control del pH y equilibrio del agua
Mantener el pH en rango reduce agresividad del agua y te evita muchos problemas colaterales. En vuestra guía recomendáis 7.2 a 7.6 como rango ideal.
Filtración y recirculación constantes
La filtración es el motor del bienestar del agua: limpia, mueve, mezcla… y evita estancamientos.
Productos bien aplicados (sin “atajos”)
Un clásico: nunca eches cloro directamente sobre el vaso (puede manchar o dañar la superficie). Mejor dosificador, skimmer o flotador; y si es granulado, disolver antes.
Mantenimiento estacional
Antes de temporada: revisión de parámetros y equipos.
Después: limpieza a fondo y buena protección (cubierta, cierre correcto, etc.).
5. ¿Qué hago si sospecho que tengo ósmosis?
Aquí lo importante es no improvisar:
Si tienes cualquier duda, el equipo de Spacepools puede orientarte y derivarte al circuito adecuado.
La prevención real es un triángulo: fabricación sólida + capas protectoras + agua equilibrada.
Y ahí es donde cobra sentido apostar por sistemas diseñados para durar, como SP Coating® y su barrera química anti-ósmosis.
Para más información, contacta con el equipo de Spacepools.